En la cama IV: Sábanas perversas (preludio)

En la cama IV: Sábanas perversas (preludio)

Ava y el sexo

Ansiaría entonces el castigo de las llamas, como única y posible salvación…

Después de que mi padre le partiera la cara al de Andrés la tienda gourmet había dejado de existir. Tampoco yo había vuelto a dirigirle la palabra a Manolo, pese a que durante el primer año hizo varios intentos por obtener mi perdón. En lo que a Andrés respecta, consiguió de alguna manera alcanzar un punto neutro con el que había considerado su padre. Entre ellos se había extendido la tregua del desierto, de la nada. Le había dado la vida al recibirlo como a un hijo para quitársela después, así que Andrés ya no estaba en deuda con él. Podía arrancarlo de su vida sin sentir remordimientos.

Cada uno por nuestro lado, iniciamos una huida hacia delante, donde todo lo que oliera a cambio parecía servir a nuestro propósito de buscar desesperadamente un propósito. Nos cambiamos de…

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